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Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Televisión, Fotografía, Cómic), Heródoto (Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).

jueves, junio 15, 2017

Miró: La influencia del realismo transgresor de Gustave Courbet (1819-1877).

Miró: La influencia del realismo transgresor de Gustave Courbet (1819-1877).

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Millet. El Angelus (1857-1859).

La influencia de los pintores realistas franceses del siglo XIX en Miró se reduce en principio a la de Gustave Courbet (1819-1877), pues Millet y Daumier, de quienes vio también obras ya en 1917, no parecen haber concitado entonces su atención. Sólo mucho más tarde, en sus notas de 1940-1941, sí apreciará en Millet una oculta carga erótica, tal vez por influjo de un famoso texto paranoico-crítico de Dalí, El mito trágico del ‘Angelus’ de Millet. Anota Miró que ‹‹antes de pintar esta serie de cuadros, mirar la obra de L. da Vinci y de Millet, llena de símbolos sexuales.›› [Miró. Notas de 1940-1941. cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: no. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 192. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 250.

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Courbet. El origen del mundo (1866).

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Courbet. Mujer con loro (1866).

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Courbet. Sueño (1866).

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Courbet. Inmensidad (1869)..

Probablemente la primera influencia de Courbet en Miró le llegase hacia 1907-1910 en sus clases en la Llonja a través de su maestro Modest Urgell, que había sido discípulo suyo en París. Miró y su círculo de amigos contemplaron además la obra de Courbet en la *<Exposition d’Art Français> celebrada en Barcelona en 1917 y debió impactarles el extremo realismo —una objetividad tan afín a los clásicos del Barroco español que Courbet admiraba—; el dominio de la composición y el uso de la espátula (que tomarán Monet y  Cézanne y a su vez lo transmitirán a Picasso, Rouault, Miró…); la reivindicación de la “fealdad” como tema artístico; el uso de la fotografía como fuente realista; el erotismo explícito y transgresor de muchas pinturas como tres de 1866, El origen del mundo (imposible no pensar en el título de El nacimiento del mundo de 1925), Mujer con loro y Sueño; el tratamiento impresionista del color en manchas libres y matéricas para representar el cielo que se advierte en paisajes como el óleo sobre tela Inmensidad (1869) (60 x 82,2) de col. Victoria & Albert Museum [Rubin, James H. Courbet. 1997: fig. 164, pp. 258-259. Rubin trata el legado de Courbet entre la vanguardia en 307-328 y su compromiso político en numerosos puntos del libro; el tema ya fue tratado por Timothy J. Clark en Image of the People (1973).]; el romanticismo del paisaje del valle de Ornans que se esconde en muchos de sus cuadros y que guarda cierta analogía con  los paisajes catalanes de las primeras pinturas de Miró; así como el subversivo compromiso de Courbet con el cambio político y social, que explica en buena medida que, probablemente por sugerencia de Artigas, escogieran su nombre para la Agrupació Courbet.
Es así razonable afirmar que una cierta continuidad estética entre Miró y el realismo francés de mediados del s. XIX, que explicaría su temprana querencia realista, patente en La masía y en otras obras de la etapa de realismo detallista de 1918-1922.
Se pueden entresacar también en Courbet algunos motivos repetidos en Miró, aunque probablemente son coincidencias. Por ejemplo el tema del hombre con pipa que Courbet toca en el óleo sobre tela Autorretrato con pipa (c. 1848-1849) (15 x 37) de col. Musée Fabre de Montpellier [Rubin, James H. Courbet. 1997: fig. 30, p. 46, y su esbozo en fig. 31, p. 47. Comentario en 45 y 48 de la asociación del fumar con el placer.].
El pintor catalán admiraría también sus máximas, como la de que quiere ‹‹hacer arte vivo: ésta es mi finalidad›› [Fernier; et al. Los Impresionistas y los creadores de la pintura moderna. Courbet - Moreau - Pissarro - Manet. 2000: 17.], tan similar a la mironiana: ‹‹Que una tela permanezca durante años en mi taller, en ejecución, esto no me inquieta. Contrariamente, cuando soy rico en telas que tengan un punto de partida lo bastante vivo como para desencadenar una serie de ritmos, una nueva vida, nuevas cosas vivas, me siento contento.›› [Taillandier, Yvon. Miró: Je travaille comme un jardinier... Propos recueillis par Yvon Tallandier. “XX Siècle” 1 (16-II-1959) 4-6, 15. Trad. en Miró. Yo trabajo como un hortelano. AA.VV. Joan Miró. “Los Cuadernos del Norte”, Oviedo, v. 4, nº 18 (marzo-abril 1983): 22-27.]
Courbet siempre fue admirado por varios de los vanguardistas parisinos, por ejemplo un Henri Matisse que coleccionaba sus obras más intimistas. [Bernier, Georges. Entrevista a André Masson. Le Surréalisme et après. “L’Oeil” (15-V-1955) 12-17. Col. FPJM, t. V, p. 173. Cit. de Masson en p. 16.] Sus amigos del grupo de la revista “Documents” en 1930 también reivindican la transgresión de Courbet [Elbé, Marie. Le scandale Courbet. “Documents”, 4 (1930) 226-233.], René Char publica en 1938 el poema Courbet: Les casseurs de cailloux en la revista “Cahiers d’art” de Zervos [René Char, poema Courbet: Les casseurs de cailloux, del poemario Dehors la nuiy est gouvernée. Ed. Guy Lévis Mano. 1938. Tomado de Van Kelly. René Char (1907-1988), en Leroux, Jean François (ed.). Modern French Poets. v. 258 de Dictionary of Literary Biography. A Bruccoli Clark Layman Book. Detroit. 2002: 112.] y Louis Aragon reivindica su papel revolucionario en L’Exemple de Courbet (1952) [Rubin, James H. Courbet. 1997: 309.]. El influjo de Courbet reaparece con fuerza en 1954 con motivo de la retrospectiva de 50 obras que organiza Germain Bazin en el Petit Palais de París [Claude Roger-Marx . “Figaro Littéraire“, París (26-VI-1954). Col. FPJM, t. V, p. 80.].

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Courbet. La Vague (1870).

En abril de 1963, en ocasión de su antológica en el MNAM de París, Miró declarará a Schneider, mientras paseaba por el Louvre, su admiración por el cuadro La Vague (1870) ‹‹cuando te pones de espaldas al cuadro, aún oyes el estrépito de sus olas›› [Courbet expuso La Vague en 1870 y hoy se encuentra en el Musée d’Orsay. Forma parte de un amplio grupo de pinturas de tema marino, que puede observarse en la exposición <Vagues I, autour des paysages de mer de Gustave Courbet>. Le Havre. Musée des Beaux Arts - André Malraux (13 marzo-6 junio 2004). Cat. 199 pp. Reseña de Stéphane Guégan. “Beaux Arts” 240 (V-2004) 30. La última retrospectiva es <Courbet>. París. Grand Palais (13 octubre 2007-28 enero 2008). Nueva York. MET (primavera 2008). Montpellier. Musée Fabre (2008). Se repite la cita en la reseña de Martí, Octavi. Gustave Courbet, a contracorriente. “El País” (13-X-2007) 44. El comentario elogioso de Miró sobre el magnetismo arcaico de esta pintura se encuentra inicialmente en Schneider, P. Au Louvre avec Miró. “Preuves”, 154 (XII-1963): 38-39. Se recoge después en Schneider. Les Dialogues du Louvre. Adam Biro. París. 1993: 117. Louvre Dialogues. Atheneum. Nueva York. 1971. / trad. español, Schneider. Miró, en la noche, en cat. <Joan Miró. La colección del Centro Georges Pompidou>. México (1998): 68. / trad. inglés, Fried, Michael. Courbet’s Realism. University of Chicago Press. Chicago / Londres. 1990: 215. / Palermo. Tactile Traslucence: Miró, Leiris, Einstein. “October”, nº 97 (verano 2001) 31-50. Trad. Translucidez táctil: Miró, Leiris, Einstein. 2002: 75, n. 2.]
Miró insiste en ese sentido físico en 1976, aunque sustituyendo en su memoria el cuadro: ‹‹Sí, cuando me entrevistaron visitando el Louvre [Schneider en 1963], dije lo importante que era para mí Courbet: El entierro en Ornans; incluso de espaldas te causa impacto, te atrapa fuertemente como si fuera unas tenazas.›› [Picon. Joan Miró. Cuadernos catalanes. 1976: 22-23.]

La historiografía apenas ha comentado la afinidad estética de Miró y Courbet, más allá de su común compromiso progresista. Michael Fried, en Courbet’s Realism (1990), la enfatiza poniendo como ejemplos la selección del nombre de la Agrupació Courbet y la citada declaración a Schneider, y de él se hace eco Charles Palermo (2001) cuando destaca las armonías entre ambos artistas:
‹‹Miró y Courbet parecen haber compartido varias tendencias relacionadas entre sí: la de transformar la convención de que el espectador y el cuadro están frente a frente, realizando cuadros que reflejan espacios congruentes con el pintor o el espectador, en lugar de espacios transformados realizados para oponerse a estos; la de representar metafóricamente la actividad misma de pintar por medio de algún otro proceso; y la de representar alegóricamente las manos del pintor en el cuadro (y en especial, como tranformadas en el cuadro y como ocupadas en una actividad metafóricamente ligada con la pintura).›› [Palermo. Tactile Traslucence: Miró, Leiris, Einstein. “October”, nº 97 (verano 2001) 31-50. Trad. Translucidez táctil: Miró, Leiris, Einstein. 2002: 75, n. 2.]
Yvars (2003) comenta asimismo su afinidad con el realismo de Courbet:

‹‹El arte de Miró nació al margen de pretensiones de escuela: un aprendizaje local desde las contradicciones del fin de siglo —ni impresionismo ni construcción: atención a la realidad figurativa que es siempre el resultado acabado de una concreción formal bien elegida—. No sorprende que Courbet más que Cézanne constituya las afinidades electivas del no ya tan joven artista catalán al llegar a París, educado en el noucentismo y admirador de Gaudí.›› [Yvars, J.F. Magnético Miró. “La Vanguardia” (28-VII-2002), en Yvars. Los colores del hierro. Una aproximación al arte moderno. 2003: 234-237, cit. 236.]

jueves, junio 08, 2017

Miró: La influencia de John Flaxman (1755-1826).

Miró: La influencia de John Flaxman (1755-1826).

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Flaxman. Océano y Prometeo. Dibujo.

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Paisaje (1926).

Entre los artistas neoclásicos que influyeron en Miró añado al británico John Flaxman (York, 1755-Londres, 1826),  respecto a la pintura Paisaje (1926) [DL 217]. Miró se basaría en el mito representado en la tragedia de Esquilo Prometeo encadenado (Esquilo PE) que pudo leer en una excelente traducción del polígrafo Marcelino Menéndez y Pelayo, incluida en su libro Odas, epístolas y tragedias (1878, reeditada ya en 1879), y también podría haber consultado una edición ilustrada por John Flaxman, Composition from the Tragedies of Aeschylus (1795), si atendemos a la notable analogía formal del ave y sus elementos adyacentes de la pintura de  Miró con el grupo de Prometeo y el ave-caballo (o caballo alado) sobre el que Océano llega ante Prometeo en una de las ilustraciones del británico.

Fuentes.

Esquilo, Sófocles, Eurípides. Obras completas. Cátedra. Madrid. 2004. 1.563 pp. Reprod. de la ilus. de Flaxman del ave-caballo de Océano en p. 101.

lunes, junio 05, 2017

Miró: La influencia de Camille Corot (1796-1875).

Miró: La influencia de Camille Corot (1796-1875).

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Autorretrato.

Jean-Baptiste Camille Corot (1796-1875), uno de los precursores del impresionismo y el cubismo, era muy admirado por numerosos artistas, primero por Morisot, Renoir, Degas, Sisley, Cézanne (que apreciaba en particular sus paisajes), Seurat, Van Gogh... más tarde por Picasso, que intercambió un cuadro del francés por el retrato de Wilhelm Uhde en 1910; por Braque, que estudió su composición en paralelo a la de Cézanne; por Juan Gris, que admiró sus estructuras; por Giacometti, absorto ante sus paisajes [Giacometti. Gris, marrón, negro... (Georges Braque), en Giacometti. Escritos. 2001: 112.]; por Masson, que llegó a publicar una monografía sobre su compatriota en 1947; por Magritte, que comenta en 1936: ‹‹Con Corot comienzan las búsquedas para que las preocupaciones específicamente pictóricas aumenten el valor de los temas representados; estos temas no eran más que una excusa para mostrar las formas engendradas por la luz y la sombra.›› [Magritte, Georges Braque. “La Voix du peuple”, Bruselas (1-XII-1936). Es el diario del Partido Comunista belga. reprod. Magritte. Escritos. El espíritu y la letra. 2003: 55-57, cit. 55.]; o también por el poeta René Char, que publica en 1938 el poema Une Italienne de Corot en la revista “Cahiers d’art” de Zervos. [René Char, poema Une Italienne de Corot, del poemario Dehors la nuiy est gouvernée. Ed. Guy Lévis Mano. 1938. Tomado de Van Kelly. René Char (1907-1988), en Leroux, Jean François (ed.). Modern French Poets. v. 258 de Dictionary of Literary Biography. A Bruccoli Clark Layman Book. Detroit. 2002: 112.]

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Es razonable suponer que algunos de los anteriores manifestaron a Miró su interés en los años 20, cuando pudo ver sus obras en los museos parisinos, sobre todo sus extraordinarios paisajes, frecuentes en las mejores exposiciones colectivas de recorrido histórico [*<Le Paysage français de Poussin à Corot>. París. Petit Palais (1925). cit. Selz. Camille Corot. ACR. Paris. 1988: 284.], y pronto apreciaría la claridad lumínica de la paleta, la solidez estructural y el sencillo (simplificador) realismo de sus paisajes en los que homenajea a la naturaleza con un sentido místico y a la vez de enamorada ensoñación por un mundo que se escapa.
Corot sería asimismo para Miró un puente antiacademicista hacia el “retorno al orden” de los años 20, un modelo por su personal recuperación del Cinquecento con Rafael), el neoclasicismo con Ingres, el clasicismo italianizante con Poussin y Claudio de Lorena, el romanticismo con Delacroix y el paisajismo realista au plein air con Théodore Rousseau y el resto de la Escuela de Barbizon, y todo ello enlazaría muy bien con sus cuadros de realismo detallista de 1918-1922. Su pensamiento estético casaba muy bien con el de Corot, quien había escrito sobre la virtud de la obra inacabada: ‹‹Una obra con genio, si se prefiere, una obra con alma, en la que todo está bien visto, bien observado, bien entendido, bien imaginado, está siempre muy bien ejecutada cuando lo está suficientemente, ya que hay una gran diferencia entre una pieza hecha y una pieza acabada, y, por lo general, lo que está bien hecho no está acabado y una cosa muy acabada puede no estar hecha en absoluto.›› [Cuerda, José Luis. Corot, el pintor de la maestría constructiva. “El País” (25-VIII-2005): 34. Reseña de <Corot. Naturaleza, emoción, recuerdo>. Madrid. Museo Thyssen-Bornemisza (7 junio-11 septiembre 2005).] Cuerda añade la teoría de Hemingway de que en la narración y en el arte es “suficiente” mostrar la parte emergente del iceberg, lo que coincide con las ideas de Miró; y menciona métodos creativos de Corot muy parecidos a los mironianos: trabajar con varios cuadros a la vez durante largos periodos, el gusto por la materia pictórica, el uso de los dedos para pintar…
Este gusto de Corot por el fragmento congeniaba con el de Bataille, que llegó a escribir un artículo laudatorio en la revista “Documents” en 1929: ‹‹un grand art à la fois classique et primitive››. [Bataille, G. Jean–Baptiste Corot (1796-1875). “Documents” 2 (1929) 84-92.]

Miró comentará mucho después, en 1963 a Schneider, durante una visita al Louvre, su preferencia por Corot, probablemente acrecentada porque al parecer visitó dos antológicas celebradas en 1962 en el mismo museo, una de pinturas figurativas [<Figures de Corot>. París. Musée du Louvre (1962). 82 obras. Cat. Prefacio de Germain Bazin] y otra de dibujos [<Dessins de Corot>. París. Cabinet des Dessins du Louvre (1962). 103 obras. Cat. Prefacio de J. Bouchot-Saupique. cit. Selz. Camille Corot. ACR. Paris. 1988: 285.]. Miró admira su libertad formal a la vez que su rigor plástico ante la realidad, así como su modestia: ‹‹comme Corot: des choses minuscules, mais on y voit tout. (...) la grande peinture m’ennuie, Corot excepté. Maintenant, de plus en plus, je viens pour ici. Tout de mème, il ya Corot. Un jour, un paysage de Corot. Des petites touches minuscules —ping! ping! ping!— à leur place. Et puis la dignité de l’homme. Où est-elle aujourd’hui? Et son humilité: il n’aurait pas été malhereux de rester presque anonyme. Calme.›› [Schneider. Au Louvre avec Miró. “Preuves”, 154 (XII-1963): 38-39. FPJM H-3771.]


Finalmente, plasmará su admiración en Homenaje a Corot (1967) o Hommage à Corot, un óleo sobre tela (175 x 205) realizado el 5-XII-1967, que hoy está en una col. particular y antes de 1993 en la Pierre Matisse Gallery. [DL 1269] y que se basa en un cuadro del francés, Paisaje de Château-Thierry (1855-1865), preparando seis esbozos propios titulados Dibujo preparatorio de Homenaje a Corot (1967).
Penrose (1970) explica, gracias a las confidencias del artista, qué le atrajo del cuadro de Corot:

‹‹De un modo diferente ha tomado Miró como punto de partida un paisaje de Château-Thierry pintado por Camille Corot (1855-1865), en el que un leve toque de color, el rojo sombrero de un personaje sentado a la orilla de un río, llena de sentido a los delicados verdes grises y ocres de toda la composición. Tres fueron los factores del cuadro de Corot que suscitaron el entusiasmo de Miró y le movieron a pintar un gran lienzo, su Homenaje a Corot (1967). El primero, la incitante economía del toque rojo vivo; el segundo, la forma de un bosquecillo que rodea la casa en la media distancia; y el tercero, el anchuroso vacío del cielo grisáceo, que Miró transformó característicamente en impenetrable negrura. Por lo demás, la absoluta libertad con que emprendió Miró este trabajo apartó tanto su versión de la fuente original que sólo en el título queda vinculada.›› [Penrose. Miró. 1970: 172-173.]

El escritor español Juan Goytisolo (1931-2017).

El escritor español Juan Goytisolo (1931-2017).


Agencia EFE. Obituario. 2 minutos.

El escritor español Juan Goytisolo (Barcelona, 5-I-1931-Marrakech, Marruecos, 4-VI-2017) es autor de novelas, memorias, ensayos y artículos. Hermano de dos reputados escritores, el poeta José Agustín Goytisolo (1928-1999) y el novelista Luis Goytisolo (1935), se decantó pronto por el oficio literario. Residente entre Barcelona, París desde 1956 hasta 1997, donde vivió con su esposa Monique Lange (fallecida en 1996), y finalmente Marrakech (compraron su casa ya en 1980, previendo que allí vivirían sus años postreros). Su vida y obra han sido marcadas por la transgresión frente a las convenciones, desde la homosexualidad hasta la literatura más arriesgada, no rehuyendo los combates culturales y políticos más reñidos de los últimos decenios, a menudo en defensa de una visión moderna del islam. Uno de los mejores ejemplos de autor comprometido que, sin perder la claridad y la contundencia, no renuncia a la excelencia formal. Ganó muchos premios, hasta el Premio Cervantes 2014. Sus restos reposan en el cementerio civil de Larache, junto a los de un amigo al que admiraba, el escritor francés Jean Genet.

Fuentes.
Internet.

Libros.
Goytisolo, Juan. Señas de identidad. 1966.
Goytisolo, Juan. Reivindicación del conde Don Julián. 1970.
Goytisolo, Juan. Juan sin tierra. 1975.
Goytisolo, Juan. Libertad, Libertad, Libertad. 1978.
Goytisolo, Juan. Makbara. 1980.
Goytisolo, Juan. Telón de boca. 2003.
Goytisolo, Juan. Carajicomedia. 2000.
Goytisolo, Juan. El lucernario. 2004.
Goytisolo, Juan. Obras completas I. Novelas y ensayos (1954-1959). Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona. 2005. 928 pp. Novelas: Juegos de manosDuelo en el paraísoFiestas y La resaca. Ensayo: Problemas de la novela. Reseña de Conte, Rafael. Juan Goytisolo se asume entero. “El País”, Babelia 729 (12-XI-2005) 7.
Goytisolo, Juan. Obras completas II. Narrativa y relatos de viajes (1959-1965). Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona. 2006. 820 pp. Incluye: Para vivir aquíLa islaFin de fiestaRelatos de viajePausa de otoño.
Goytisolo, Juan. Obras completas III. Novelas (1966-1982). Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona. 2006. 1.120 pp. Incluye: Señas de identidadDon JuliánJuan sin TierraMakbaraPaisajes después de la batalla, más dos entrevistas con el autor y textos sueltos de Don Julián.
Goytisolo, Juan. Obras completas IV. Novelas (1988-2003). Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona. 2007. 859 pp. Incluye: Las virtudes del pájaro solitarioLa cuarentenaLa saga de los MarxEl sitio de los sitiosLas semanas del jardínCarajicomediaTelón de boca.
Goytisolo, Juan. Obras completas V. Autobiografía y viajes al mundo islámico. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona. 2007. 893 pp. Incluye: Señas de identidadDon JuliánJuan sin TierraMakbaraPaisajes después de la batalla, más dos entrevistas con el autor y textos sueltos de Don Julián.

Artículos.
Goytisolo, Juan. Homenaje a Ruedo Ibérico. “El País” (6-XI-2007) 33.
Goytisolo, Juan. Moriscos, la historia incómoda. “El País” (15-III-2009) 31.
Goytisolo, Juan. La cara de la cruz. “El País” Babelia 915 (6-VI-2009) 27. La literatura clandestina de los moriscos.
Goytisolo, Juan. Mal bicho, pero genial. “El País” (12-IV-2011) 31-32. Quevedo fue un misógino y racista.
Goytisolo, Juan. De Atenas a Abu Simbel. “El País” (14-I-2012) 39. El escritor polemiza con Félix de Azúa, que publicó el artículo Perder lo que nunca fue nuestro en “El País” (3-I-2012), que reivindicaba las raíces helenas de Occidente a partir de un poemario de Hölderlin, Archipiélago. Goytisolo afirma que si bien es indudable la influencia griega él encuentra que las raíces más profundas del gusto occidental se hallan en la civilización egipcia, por ejemplo en los grandes monumentos y las estatuas de Abu Simbel, y nos avisa que los primeros intentos de establecer una gran cesura entre el arte egipcio y el griego se remontan a la época de Heródoto y Plutarco, ansiosos de revalorizar la importancia de lo griego y de minusvalorar lo oriental como ejemplo de lo bárbaro.
Goytisolo, Juan. Más y más cosas, pero menos importantes. “El País” (21-I-2012) 27-28. Defiende el futuro de la cultura en general y del libro en concreto.
Goytisolo, Juan (texto); Cáliz, Alfredo (fotos); Fibla, Carla (comentarios de fotos). De la primavera al otoño árabe. “El País” Semanal 1.843 (22-I-2012) 26-45. Las revoluciones árabes de 2011 y los casos de Argelia (28), Yemen (28-30), Siria (31-33), Túnez (33 y 38), Egipto (38-39 y 44) y Marruecos (45).
Goytisolo, Juan. Leer y releer ‘La muerte de Virgilio’. “El País” (18-VI-2012) 35-36. La obra de Hermann Broch cautiva.
Goytisolo, Juan. Hemos vivido un sueño. “El País” (22-VII-2012) 33.
Goytisolo, Juan. Prisionero de la obra escrita. “El País” (2-IX-2012) 27-28. Las contradicciones del polígrafo Marcelino Menéndez y Pelayo, gran escritor, inmenso erudito y ultraconservador.
Goytisolo, Juan. Nuestra derecha medrosa debería leer a Swift. “El País” (7-X-2012) 31-32. Rememora al escritor británico Jonathan Swift, un humorista que mostraba las falacias morales de las políticas egoístas.
Goytisolo, Juan. Elogio literario del siglo XV. “El País” (6-IV-2013) 29.
Goytisolo, Juan. Cervantes, Argel y la ‘lingua franca’. “El País” (25-V-2013) 31-32.
Goytisolo, Juan. El relato intrauterino. “El País” (20-X-2013) 35-36. Remembranza del Tristam Shandy de Sterne y el Cristóbal Nonato de Carlos Fuentes, que comparten un protagonista que recuerda su vida en el utero, o el Gregorio Guadaña de El siglo pitagórico, del hispanojudío del siglo XVII Antonio Enríquez Gómez, muerto en la cárcel inquisitorial.
Goytisolo, Juan. Contra el monólogo a dos voces. “El País” (19-I-2014) 37-38. Llama al diálogo entre las partes en España y Cataluña.
Goytisolo, Juan. Tánger, Burroughs y la ‘beat generation’. “El País” (5-VII-2014) 31.
Goytisolo, Juan. Novela, música y poesía. “El País” (25-XI-2014) 33. Excelente artículo sobre sus preferencias estéticas en literatura, con ideas de Paul Valéry, T. S. Eliot o Octavio Paz.
Goytisolo, Juan. Luces y sonbras de La Chanca. “El País” Semanal 2.012 (19-IV-2015) 48-56. Un barrio mísero pero vitalista de Almería.
Goytisolo, Juan. A la llana y sin rodeos. “El País” (24-IV-2015) 45. El discurso del Premio Cervantes 2014.
Goytisolo, Juan. Cómo poner fin a la barbarie. “El País” (16-XI-2015) 18. Propuestas para atajar el terrorismo yihadista.
Goytisolo, Juan. ¿Qué literatura ante el horror? “El País” (17-XII-2015) 11. El autor reflexiona sobre la oleada de violencia que azota al mundo.
Goytisolo, Juan. Semillas del actual yihadismo. “El País” (14-II-2016) 15.
Goytisolo, Juan. La condición humana. “El País” (10-IV-2016). La obra literaria es una simbiosis de elementos racionales e irracionales.
Goytisolo, Juan. Juventud, divino tesoro. “El País” (1-V-2016). Su admiración juvenil por el Ulises de Joyce.

Otros. Orden cronológico.
Villena, Luis Antonio de. Juan Goytisolo,”psicopompos”. “El País”, Babelia 778 (27-X-2006) 14.
Villena, M. A. Juan Goytisolo /Escritor. “El País” (27-II-2008) 51.
Rodríguez Marcos, J. Goytisolo. “Una obra viva despierta resistencia”. “El País” (25-XI-2008) 40.
Ridao, José María. Ni ortodoxia ni heterodoxia. “El País” (25-XI-2008) 40.
Molina Foix, V. Tierra de Juan. “El País” (25-XI-2008) 41. Sobre Juan Goytisolo.
Mora, Rosa. Juan Goytisolo evoca a Carlos Fuentes al recibir el Formentor. “El País” (9-IX-2012) 43.
Rodríguez Marcos, Javier. Juan Goytisolo / Escritor, premio Cervantes 2014. ‘Sigue vigente el canon nacionalcatólico’. “El País” (25-XI-2014) 38-39.
Gracia, Jordi. Expatriación y mestizaje intelectual. “El País” (25-XI-2014) 39.
Ortega, Julio. Contra las pestes que asolan nuestra lengua. “El País” (25-XI-2014) 39.
Rodríguez Marcos, J. En la tribu del nuevo Cervantes. “El País” (30-XI-2014) 45. El escritor en su casa de Marrakech.
Edwards, Jorge. El provocador incesante. “El País” (30-XI-2014) 35.
Rodríguez Marcos, Javier. Obituario. El último exilio de Juan Goytisolo. “El País” (5-VI-2017).
Ortega, Julio. Claves de un heterodoxo. “El País” (5-VI-2017).
Peregil, Francisco. Yamaa el Fna y las cigüeñas se quedan sin su gran defensor. “El País” (5-VI-2017).
Gómez, Luz. Las dos alquiblas. “El País” (5-VI-2017).
Cruz, Juan. Paisaje después de las batallas. “El País” (5-VI-2017).
Caballé, Anna. Sinceridad de un libro. “El País” (5-VI-2017).
Altares, Guillermo. Historias de un reportero de guerra. “El País” (5-VI-2017).
Sánchez Robayna, Andrés. Un ensayista ante los clásicos. “El País” (5-VI-2017).
Vargas Llosa, Mario. A la manera de Sartre. “El País” (5-VI-2017). 
Peregil, F. Las dos orillas del Estrecho se unen en la despedida a Goytisolo. “El País” (6-VI-2017).
Pamuk, Orhan. Airado, polifónico, histórico y ambicioso. “El País” (6-VI-2017). Homenaje a Juan Goytisolo.

Marc, Bassets. París: la otra patria de ‘Jean’. “El País” (6-VI-2017).
Torres, Antonio. La París cosmopolita y canalla, la preferida de Juan Goytisolo. “El Mundo” (5-VI-2017). Sus lugares favoritos, donde ligaba con sus amantes.
Rodríguez Marcos, J. Los amores difíciles. “El País” (7-VI-2017). La relación matrimonial de Juan Goytisolo con Monique Lange, marcada por la homosexualidad del primero pero también por el amor.
Peregil, F. Goytisolo, en su amargo final. “El País” (11-VI-2017). Murió enfermo, deprimido y pobre.
Gracia, Jordi. L’escriptor doblement expatriat. “El País” Quadern 1.685 (15-VI-2017).
Guerrero, Gustavo. Juan Goytisolo, un ‘mediador’ a Gallimard. “El País” Quadern 1.685 (15-VI-2017).
Vargas Llosa, M. Ese pertinaz Don Juan. “El País” (18-VI-2017). Perfil de Juan Goytisolo.

Rodríguez Marcos, J. Goytisolo explica a Goytisolo. “El País” (22-VI-2017). Un volumen póstumo reúne sus textos autobiográficos.

martes, mayo 30, 2017

Miró: La influencia de Jacques-Louis David (1748-1825).

Miró: La influencia de Jacques-Louis David (1748-1825).

Miró se interesó por Jacques-Louis David (1748-1825) por su analogía con Picasso, en una dualidad que para él representaba el diálogo del neoclasicismo naturalista y realista con el vanguardismo cubista e idealista, de la tradición con la modernidad, como bien ha indicado Lubar. [Lubar. Joan Miró Before The Farm, 1915‑1922: Catalan Nationalism and the Avant‑Garde. 1988: 165-166.]

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David. El juramento de los Horacios (1784).

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David. La muerte de Marat (1794).

Miró le reivindicó bien temprano, en una época en la que también apreciaba el clasicismo de Rafael, como señala en su correspondencia con Ràfols en agosto de 1919 [Carta de Miró a Ràfols. Mont-roig (21-VIII-1919). [cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 63. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 75. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 110. / *<Miró-Dalmau-Gasch. L’aventura per l’art modern, 1918-1937>. Barcelona. Centre d’Art Santa Mònica (1993): 109. / Soberanas; Fontbona. Miró. Cartes a J.F. Ràfols, 1917/1958. 1993: 33.].

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David. Madame Récamier.(1800).

Cuando llegó a París pudo admirar su amplia presencia en los museos y se interesó de inmediato por su obra, como prueba que enseguida le enviase a Junoy una postal de la pintura Madame Récamier. En respuesta, Junoy celebra que Miró haya escogido una postal de David antes que de Cézanne, Matisse o Picasso y acaba: ‹‹I que el davidià pictòric prestigi, sense fer-le perdre cap de les seves fortes qualitats realistes autòctone comuniqui en el catalaníssim Joan Miró el sentit idealista de la clàssica perfecció plàstica››. [Junoy. Noticia. “Vell i Nou”, 2 época, año 1, nº 2 (V-1920) 72. cit. Lubar. Joan Miró Before The Farm, 1915‑1922: Catalan Nationalism and the Avant‑Garde. 1988: 174]. Miró le volverá a escribir a Ràfols en julio de 1920: ‹‹David y Rafael, no Ingres (…) pasar de la abstracción a Rafael y David››. [Carta de Miró a Ràfols. Mont-roig (25-VII-1920) BC. cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 74. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 86. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 124. / Soberanas; Fontbona. Miró. Cartes a J.F. Ràfols, 1917/1958. 1993: 45. / cit. Umland. <Joan Miró>. Nueva York. MOMA (1992-1993): n. 116, p. 348.]

Después, David desaparece de su correspondencia. Ya le había fertilizado.

FUENTES.
Libros.
Bordes, Philippe. David. Hazan. París. 1988. 112 pp.

Delécluze, E. J. Louis David. Son École et son temps. Macula. Paris. 1983.

sábado, mayo 27, 2017

Miró: La influencia de Goya (1746-1828). Sus paralelismos.

Miró: La influencia de Goya (1746-1828). Sus paralelismos.

Vicente López. Retrato de Goya (1815).

La evolución de Miró tiene una similitud notable con Goya (1746-1828) y sus semejanzas no son gratuitas. Ambos pertenecían a la periferia europea, alejados físicamente de los focos centrales, París e Italia. Aislados en una pequeña provincia cultural de Europa y provenientes de familias sin una tradición artística, su desarrollo a la fuerza debía ser lento y difícil, alcanzando el nivel de la genialidad bastante tarde, ambos ya bien entrados en la madurez vital, y sus pretensiones de excelencia y libertad chocaron con innumerables dificultades que superaron gracias a su talento y voluntad.
Goya fue un pintor aislado (siempre en la Corte madrileña, pues sus estancias en Italia o Burdeos no son trascendentales en su obra), que maduró muy tarde, cuando ya tenía entre 40 y 50 años. Mejoró paulatinamente su técnica y tras recibir una formación barroca, incorporó lentamente las aportaciones de los estilos que iba descubriendo (rococó, neoclasicismo, romanticismo) a la base anterior, cada vez más amplia y compleja, hasta que en el decenio de 1790 fundió de un modo genial esos estilos, su temática (mediterránea en cuanto clásica) y su técnica (ya formalmente de una libertad extraordinaria), en un modo propio e independiente de todos los demás de su época, siendo uno de los gérmenes, a la vez, de estilos tan definidos como el realismo, el expresionismo y el impresionismo.
Miró, por su parte, fue un artista que también sufrió el aislamiento (aunque consiguió superarlo al abandonar Barcelona para aprender en París) y maduró muy tarde, despuntando apenas a los 30 años y asentando su estilo más definido cuando ya sobrepasaba los 40. Asimismo fue un artista que mejoró su técnica dificultosamente (en especial el dibujo que tanto se le negaba en su juventud); tuvo una formación ecléctica que añadió sobre su creciente base uno tras otro de los hallazgos de los numerosos estilos que iban apareciendo —el romanticismo, el impresionismo, el postimpresionismo, el simbolismo, el modernismo, Cézanne, el fauvismo, el cubismo, el futurismo, el expresionismo, el dadaísmo, el purismo, el surrealismo, la abstracción…—, hasta que hacia 1924-1925 los fundió y superó genialmente con un estilo personal en el que enhebra una temática ciertamente transgresora (pero no menos mediterránea y clásica que la de Goya), una técnica segura y muy gestual, un ansia de libertad, y un hacer propio e independiente —surrealista sólo en una parte muy concreta de su vida— de los ismos de su época. Un estilo que por su raíz múltiple ha podido emparentarse y ser reivindicado como fuente de movimiento tan diversos como el realismo o la abstracción, el expresionismo abstracto norteamericano o el informalismo europeo.

Se puede trazar un paralelismo entre el Goya de las “pinturas negras” y el Miró de las pinturas “salvajes” de 1934-1936, pobladas de personajes grotescos y dominados por las pasiones, que parecen anunciar en sus rostros deformes las tragedias de 1936 y 1939, aunque también se remiten, entre otros, a las experiencias de El Bosco, Grünewald, o más cerca en el tiempo, de Ensor, Kirchner, Kokoschka, Nolde... Todos comparten el descubrimiento en el hombre universal de sus posos más oscuros y malditos, henchidos de fealdad, ambición, lujuria, soberbia y odio, y en Miró y Goya aparecen formas horribles, dimensiones desproporcionadas, rostros de perfiles duros, un mundo natural de pesadilla en el que son creíbles todas las atrocidades concebibles. Las brujas y los gigantes de Goya son las mujeres y los hombres de Miró, cruelmente hermanados más allá del sexo en su capacidad para infligir dolor y miedo. No hay esperanza, no hay razón, no hay salida. Al final, la de ambos es una mirada romántica, que transgrede la tradición, elevando la fealdad a la máxima categoría artística, pues ambos artistas plasman sus visiones con la libertad que los poetas se habían reservado durante siglos. Como su amigo Bataille solicitaba, Miró estaba construyendo una poética moderna de la fealdad moral e intelectual del convulso hombre de los años 30. Y Goya era una referencia ineludible, para él como para Picasso, quien también vuelve al maestro aragonés, otro artista-profeta de su tiempo.
Cabe sealar que la influencia de Goya en Picasso también es notable en la época de entreguerras, en especial en las obras más comprometidas del malagueño. [Barbe, Genéviève. Goya y Picasso: la inspiración goyesca en “Sueño y mentira de Franco” y en “Guernica”. “Seminario de Arte Aragonés”, 32 (1980) 107-113.]
Miró será consciente de las semejanzas con su antecesor, y lo plasmará en su interés por la temática y las formas del genial aragonés, que le muestra un camino en la exploración de lo tenebroso, al final siempre ignoto. Su admiración queda patente desde sus primeros años, como cuando le escribe a Ràfols en marzo de 1920 que es un gigante. [Carta de Miró a Ràfols. París (III-1920). [cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews1986: 71. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens1995: 83. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 119.]
En su primer viaje a Madrid, en junio de 1928, visita el Museo del Prado y queda impresionado, entre otros pintores, ante su inmensa colección goyesca. [Umland. <Joan Miró>. Nueva York. MOMA (1993-1994): 326, n. 322, se refiere a una pregunta de Ràfols a Miró: “¿Sabes algo sobre el centenario de Goya, si es en Madrid o Aragón? Me gustaría saber si se han planeado exposiciones y además las fechas de clausura.” Y luego menciona las dos entrevistas que concede en 1928 a Ràfols y Trabal.]
Declara a Ràfols a los pocos días: ‹‹Goya tiene fuerza de fascinación. Y esto importa mucho. Fuerza, poder de fascinación para violar a una mujer o para convertir a un incrédulo, es lo mismo. Goya, por su fuerza de español precisamente, se salva del charme francés, que era un peligro para un fascinador como él. Lo que tiene de racial le ha salvado de ese charme, que yo odio con todas mis fuerzas. En algún momento de Goya aparece, sin embargo: en los cartones para tapices sobre todo.›› [Ràfols, J.F. Declaraciones de Miró. Joan Miró en Madrid. “La Gaceta Li­tera­ria”, Madrid, año 2, nº 37 (1-VII-1928) 6.]
Que lo entendía como un transgresor lo demuestra su declaración a Trabal por las mismas fechas, cuando se celebraba el centenario del pintor aragonés con una gran antológica en el Museo del Prado: ‹‹Ahora que se habla tanto de Goya, solamente se ha sabido ver el exterior, sin ver en absoluto el aspecto revolucionario de su obra. No han sabido ver la pasión netamente antifrancesa de Goya.›› [Trabal, Francesc. Les Arts: Una conversa amb Joan Miró“La Publicitat”, Barcelona, v. 50, nº 16932 (14-VII-1928) 4-5. Col. FPJM, v. I, p. 87-88. cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews1986: 98. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 110. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 156.]
Le cuenta a Del Arco en 1951 que le conoce a fondo gracias al Museo del Pra­do y que le profesa una enorme admiración pues su pintura fue viva en su época, cuando produjo el choque que se asocia al gran arte. [Del Arco, Manuel. Entrevista a Miró. Joan Miró. “Destino” (III-1951) 6-7. Col. FPJM, v. III, p. 170-171.]
Miró declara a Suau en 1966 que puede compararse con él en que su propia obra también será considerada un día como clásica pese al rechazo que ha sufrido en vida: ‹‹La ley de la vida. Goya fue el más grande revolucionario y hoy su hacer pasa como modélico.›› [Suau. Entrevista a Miró. “Diario de Mallorca” (26-III-1966).]

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Goya. Fragmento del fresco de la cúpula de San Antonio de la Florida. [http://rutacultural.com/los-frescos-de-goya-en-la-ermita-de-san-antonio-de-la-florida-de-madrid/]

Y al final de su vida, en sus declaraciones a Raillard en 1975, primero destaca su común interés por los útiles poco convencionales: ‹‹Usted sabe que Goya usaba cualquier cosa. En una pequeña iglesia de Madrid, San Antonio de la Florida, pintó esa gran pintura que decora la ermita. Gracias a los andamios que habían puesto pude verla de cerca (un silbido de admiración): me sentí feliz, me apasionó. Verla desde abajo está bien, ¡pero si usted se acerca! Llena de accidentes materiales.›› [Raillard. Conversaciones con Miró. 1993: 118-119.] Y luego menciona su libertad creativa, sin aceptar convenciones ni intereses, semejante a la suya propia: ‹‹¡No le importaba nada! Por ejemplo, los retratos de la familia real: ¡qué caras les puso! ¡Le tenían sin cuidado!›› [Raillard. Conversaciones con Miró. 1993: 119.]
La historiografía ha reconocido esta relación.
Greenberg (1948) es de los primeros en señalar la constante presencia de lo grotesco (en el doble sentido goyesco del término) en la obra de Miró: ‹‹El arte de Miró pertenece, se puede decir, a lo grotesco, lo que Ruskin definía como "compuesto de dos ele­mentos, uno lúdico, otro pavoroso”. Miró extrae diversión de lo horrendo, provee diversión a través de este. Contiene tan larga proporción de humor como de terror (...) que puede ser llamada, para citar a Ruskin otra vez, grotesco “burlón”. Miró juega con sus miedos, y el elemento de juego implica lo decorativo, ornamental, elaborado (...).›› [Greenberg. Joan Miró. 1948: 42.]

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Goya. El sueño de la razón produce monstruos. Litografia de serie Los caprichos (1794-1799). 

Su nieto Joan Punyet Miró (1993) es tal vez quien más directamente ha relacionado a Goya y Miró en las “pinturas salvajes” desde 1934:
‹‹Podríamos comparar las pinturas salvajes de Miró con la satírica serie de litografías titulada Los caprichos (1794-99) creadas por Goya. Particularmente la litografía titulada El sueño de la razón produce monstruos investiga el mundo de los sueños mediante la inserción del artista en el tenebroso mundo de las pesadillas. En las litografías de Goya, monstruos gro­tescos y esperpentos humanos parecen presagiar el horror de la inminente guerra en España contra las tropas de Napoleón. Aproximadamente 140 años más tarde, Miró parece haber proyectado su visión en el futuro para llegar a las imágenes de sufrimiento y muerte de la horrible guerra civil española.
Estas pinturas tan agresivas que adelantaban el horror que se avecinaba son, en el más verdadero sentido, puras visiones intuitivas e imaginarias que claramente nos relatan el estrambótico estilo del pintor-poeta catalán en los años veinte››. [Punyet Miró, Joan. “Las pinturas salvajes” de Miró y “Los caprichos” de Goya. “ La Vanguardia” (8-VIII-1993).]

Antonio Saura (1996) incluso sugiere que las imágenes de las manos en alto de El Guernica y El segador pueden tener un referente goyesco: ‹‹Tanto en El segador como en El Guernica de Picasso, la manos en alto podrían tener una referencia precisa: las del hombre de la camisa blanca de los Fusilamientos del 3 de mayo de Goya.›› [Antonio Saura. *<Después de Goya. Una mirada subjetiva>. Zaragoza. Palacio de la Lonja - Sala Luzán - Palacio de Montemuzo (19 noviembre 1996-10 enero 1997): 162-163.]

miércoles, mayo 17, 2017

Miró: la influencia de la pintura flamenca y holandesa.

Miró: la influencia de la pintura flamenca y holandesa.

He comentado antes que en Miró es particularmente notable la influencia de los primitivos flamencos hasta Rembrandt y otros pintores barrocos holandeses. Miró debía conocer el arte flamenco y holandés por reproducciones mucho antes de su viaje a Holanda en 1928. Libros y revistas, así como varios museos de París, especialmente el Louvre, ofrecían amplias posibilidades de apreciar las mejores obras de arte. Miró viajó allí probablemente ya seducido por ellas, como un viaje a las fuentes simbólicas de su propia producción. En cambio nada se sabe de intenciones de viajar a Londres, Berlín o Italia, centros que ofrecían un arte más distante de sus intereses.

La influencia de los primitivos flamencos (Robert Campin, El Bosco y Brueghel el Viejo) es muy acotada en el tiempo, en los bodegones de 1920-1922, la Tierra labrada (1923) y, sobre todo, en El Carnaval de Arlequín (1924-1925). 


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Campin. La Anunciación (c. 1430; 58 x 64). Col. Musées Royaux des Beaux-Arts, Bruselas.

Por ejemplo, en Bodegón del guante y el periódico (1920-1921) es notable la afinidad de la mesa y la selección de los elementos y su disposición con el Retablo de Merode (c. 1425, col. The Cloisters, Nueva York) de Robert Campin (con la posible colaboración de Rogier van der Weyden), como he comentado en un artículo propio [https://artcontemporanigeneral.blogspot.com.es/2011/02/un-comentario-sobre-bodegon-del-guante.html].
 
Resultado de imagen de Boix, Mirador, Tierra labrada (1923)

En la Tierra labrada (1923) el influjo es casi abrumador. Miró le escribe a Ràfols ese mismo año:
‹‹En ple treball i en ple entusiasme. Animals monstruosos i animals angelicals. Arbres amb orelles i ulls. I pagesos amb barretina i escopeta i fumant una pipa. Tots els problemes pictòrics, resolts. Cal explorar totes les xispes d’or de la nostra ànima. Quelcom d’extraordinari! Els fets dels Apòstols i Brueghel [escribe Breughel] —perdoneu la irreverència de la comparació—. (...)›› [Carta de Miró a Ràfols. Mont-roig (7-X-1923) BC. cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 83. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 95. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 138. Soberanas; Fontbona. Miró. Cartes a J.F. Ràfols, 1917/1958. 1993: 69. / cit. parcial Dupin. Miró. 1993: 96 (Dupin la fecha por error como una carta anterior de 26-IX-1923). / Cirlot, L. “El Carnaval de Arlequín”, punto de partida del estilo de Joan Miró. “Materia. Revista d’Art”, nº1 (2001): 246.]
En la carta los animales monstruosos y angélicos, como los árboles con orejas y ojos, son los de Tierra labrada (1923), mientras que el campesino con barretina y escopeta, fumando en pipa, se refiere al Carnaval de Arlequín, mientras que las chispas de oro del alma se relacionan con una visión espiritual de la pintura que surge de la emoción que le causaría la lectura sagrada de Els fets dels Apòstols y la visión de la pintura de Brueghel, el Combate de Cuaresma y Carnaval (1559), cuyo tema es sobre todo los juegos infantiles, los jeux d’enfants que Miró abordará en 1932 para el ballet homónimo.

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Brueghel. Combate de Cuaresma y Carnaval (1559) o La lutte de Carême et Mardi Gras. Óleo sobre tabla (118 x 164,5). Col. Kunsthistorisches Museum, Viena. Véase Breton. L’Art magique. 1957 (reed. Phébus 2003): 152-153, como prueba del interés de Breton por esta pintura. / Marijnissen, R.H. Bruegel. Albin Michel. París. 1988: 146-157, el estudio más pormenorizado en sus reproducciones.

Este influjo se puede extender a su directo precedente, El Bosco, aunque Miró desmiente que le influyera en esta pintura: ‹‹El Bosco me interesaba mucho, pero yo no pensaba en él cuando trabajaba en el Carnaval.›› [Permanyer, Lluís. Revelaciones de Joan Miró sobre su obra. El gran artista catalán que cumple 85 años. “Gaceta ilustrada”, 1.124 (23-IV-1978) 45-46. cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 291. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 309. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 379.] Pero en Tierra labrada el influjo es poco dudoso, pues el referente más probable tanto para el ojo como para la oreja es un dibujo de El Bosco, El campo tiene ojos, el bosque tiene orejas, como expliqué en un artículo propio [https://artcontemporanigeneral.blogspot.com.es/2011/02/un-comentario-sobre-la-tierra-labrada.html]

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El Bosco. El campo tiene ojos, el bosque tiene orejas. Las flores son sustituidas por ojos. El zorro y la serpiente son símbolos de maligna astucia.

Hay otro flamenco, el manierista Jan Brueghel el Viejo (1568-1625), cuyos cuadros de flores son un referente del cuadro Flores y mariposa (1922-1923) o Fleurs et papillon, y otros de sus cuadros alegóricos como Alegoría del Oído, Tacto y Gusto (1618) pueden ser también modelos de Carnaval de Arlequín, como expliqué en un artículo propio [https://artcontemporanigeneral.blogspot.com.es/2011/02/un-comentario-sobre-carnaval-de.html].

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File:Jan Bruegel (I) - Bouquet of Flowers in a Ceramic Vase.jpg

Jan Brueghel el Viejo. Ramo de flores (Bouquet of flowers). Col. Kunsthistorisches Museum, Viena. Reprod. p. 8 de <Jan Brueghel the Elder. A Loan Exhibition of Paintings>. Londres. Brod Gallery (21 junio-20 julio 1979). 42 obras. Cat. Texto de Klaus Ertz. 123 pp. Consulta en NYPL. 



Jan Brueghel el Viejo. Alegoría del Oído, Tacto y Gusto (Allegory of Hearing, Touch and Taste (1618). Óleo sobre madera (114 x 76). Col. Museo del Prado, Madrid. Reprod. p. 13 de op.cit.


Jan Brueghel de Velours, el Viejo. Alegoría del Oído (c. 1617).

La influencia flamenca y en concreto de El Bosco (c. 1450-1516) y Pieter Brueghel el Viejo (c. 1525-1569) ha sido apuntada por la historiografía desde que Georges Hugnet (1931) comentó: ‹‹Si Miró est l’homme le plus pur depuis Rousseau, par certaines affinités il est proche de Bosch et de Brueghel››. [Hugnet, G. Joan Miró ou l’enfance de l’art. “Cahiers d’art”, v. 6, nº 7-8 (1931): 338.]
Lourdes Cirlot (1984) afirma: ‹‹El Carnaval de Arlequín parece estar directamente inspirada por El combate entre Carnaval y Cuaresma de Brueghel. Como en esta última obra, El Carnaval de Arlequín plantea la entrada en un mundo lúdico (...) La obra mironiana en torno al carnaval se plantea, al igual que El combate entre Carnaval y Cuaresma en dos zonas que se corresponden mitad izquierda y mitad derecha.›› [Cirlot, Lourdes. Procesos mironianos: hacia la configuración de la obra. “D’Art”, Barcelona, 10 (V-1984): 274.]
Más tarde, Lourdes Cirlot (2001) apunta que la influencia de la pintura flamenca le llegaría a Miró a través de Masson, que la conocía a los flamencos gracias a su larga estancia en Bruselas, donde visitó los museos y admiró sobre todo a Brueghel [Cirlot, L. “El Carnaval de Arlequín”, punto de partida del estilo de Joan Miró. “Materia. Revista d’Art”, nº1 (2001): 247. Cirlot también explica que hacia 1923 abundaban los libros sobre El Bosco, como el antiguo de Karl van Mander (reed. de su libro de 1604 sobre la pintura flamenca y holandesa), y Brueghel, como los de Hulin de Loo (1902), G. Glück (1910), W. Fraenger (1923) o M.J. Friedländer (1904, 1916, 1919). Sendas bibliografías en Marijnissen, R.H; Ruyffelaere, P. Bosch. Albin Michel. París. 1987: 473-491, y Marijnissen, R.H. Bruegel. Albin Michel. París. 1988: 405-412. Se hace eco de Cirlot la historiadora Lanchner. <Masson>. Nueva York. MOMA (1976): 81. cit.]
Cirlot continúa diciendo que a Miró le gustarían sus concomitancias con las costumbres de la cultura popular catalana, con sus juegos y fiestas representados en aucas y viñetas. [Cirlot, L. “El Carnaval de Arlequín”, punto de partida del estilo de Joan Miró. “Materia. Revista d’Art”, nº1 (2001): 247-248. Destaca entre los autores que recogen esas muestras de la tradición popular a Joan Amades. Auca dels carnestoltes. Auca de la processó de la Setmana Santa. Selecta. Barcelona. 1984.]
Georges Raillard (1989) resume: ‹‹Bruegel l’avait montré, superbement et dramatiquement. Ce carnaval semble, jusqu’en maints détails, hanté par le Combat de Carême et de Carnaval (1559) du Flamand.›› [Raillard. Miró. 1989: 72.]

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Rembrandt (1606-1669) es un gran maestro de la luz y del equilibrio clásico, y Miró además se interesa por sus técnicas de grabado y algunos de sus motivos y pensamientos, como cuando cita en una carta a Leiris en 1924 ‹‹La escalera que sube en espiral en el Philosophe de Rembrandt.›› [Carta de Miró a Leiris. Mont-roig (31-X-1924). [cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 87. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 98. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 142.] Apunto que Rembrandt pintó al menos tres cuadros sobre el tema de los filósofos y que el único con una escalera en espiral lo pintó en 1633 y está en la colección del Museo del Louvre; su forma parece inspirar en parte las frecuentes espirales de las pinturas de Miró en 1923-1924, como en La tierra labrada o en La lámpara de petróleo.
Miró recordaba una frase suya: ‹‹Es en un estercolero donde encuentro los rubíes y las esmeraldas.›› [Permanyer, Lluís. Revelaciones de Joan Miró sobre su obra. El gran artista catalán que cumple 85 años. “Gaceta ilustrada”, 1.124 (23-IV-1978) 45-56. cit. Rowell. Joan Miró. Selected Writings and Interviews. 1986: 292. / Rowell. Joan Miró. Écrits et entretiens. 1995: 311. / Rowell. Joan Miró. Escritos y conversaciones. 2002: 381.] para explicar su estado de ánimo y su inspiración en 1937.

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Sorgh. El tocador de laúd (1661).                     Miró. Interior holandés I  (1928). 

El influjo de al menos otros dos pintores barrocos holandeses es patente en las tres primeras obras de la serie de Interiores holandeses de 1928. El Interior holandés I se inspira en una estampa de El tocador de laúd (1661, Rijksmuseum de Ámsterdam) de Hendrick Maertensz Sorgh (c. 1610-1670).

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Fragmento.

El Interior holandés II se basa en la pintura La lección de danza del gato (c. 1665-1668, Rijksmuseum de Ámsterdam) de Jan Steen (1626-1679). 

        Jan Steen,  El corral de aves (1660).
Y el Interior holandés III se nutre de al menos cuatro pinturas del mismo Jan Steen, sobre todo de la composición de El corral de aves (1660, Maurithuis de La Haya), como he explicado en un artículo propio [https://artcontemporanigeneral.blogspot.com.es/2011/02/una-respuesta-al-enigma-de-la-fuente-de.html], y de elementos aislados aunque importantes de La visita del médico también llamada La mujer enferma de amor (61 x 52,5) de la Alt Pinakotek de Múnich, de Mujer enferma y un doctor (c. 1660, Hermitage, San Petersburgo) y  de Mujer en el tocador (c. 1661-1665, Rijksmuseum de Ámsterdam).
Steen dará otro referente a Miró en su La lección de danza del gato, que como el conjunto de sus obras, muestra su habilidad narrativa en temas morales, su perfección técnica, su magistral utilización del color y la profunda cultura que le permite llenar los cuadros con elementos de doble sentido simbólico, o double entendres, y que guardan un paralelo con el alegre teatro barroco de la commedia dell’arte con sus famosos personajes de Arlequín, Pantaleón, el Doctor, el Capitán, Pulcinella, Colombina, Pedronilo…, a menudo enmascarados y vestidos con deformantes ropajes. Un mundo encantador para la inspiración de Miró, como lo había sido para Watteau o Picasso. Sin duda es un tema apasionante la influencia de la pintura y el grabado barrocos sobre la Commedia dell’arte, y su influjo posterior hasta el arte contemporáneo.

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Vermeer. Lectora en la ventana (1659).

Miró podría tomar de Vermeer la repetición de líneas horizontales y verticales, así como de rectángulos, lo que da a muchos de sus cuadros a partir de 1925 una impresión de estabilidad. Es una afinidad general, del mismo tipo que Balsach (2007) considera al ver en Retrato de la reina Luisa de Prusia (1929) una similitud con un rasgo de la estética de Vermeer, la suspensión y el silencio de sus figuras, como en Lectora en la ventana (1659):
‹‹(…) En este cuadro, la reina es representada inmóvil, suspendida en una habitación cerrada o en un espacio abstracto. Su cabeza es una nota musical; sus brazos, una elipse que parece desintegrarse en el color rojo de la cintura. En la falda reverbera el verde. A la izquierda, una cortina negra. Tres superficies geométricas monocromas forman un ángulo. Es precisamente ahí, en ese espacio en el que no cabe ninguna representación anecdótica, donde encontramos a Vermeer. No un cuadro concreto de Vermeer, sino su suspensión, su silencio.›› [Balsach. Joan Miró. Cosmogonías de un mundo originario (1918-1939). 2007: 172.]

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Bakhuyzen Barcos en peligro ante un acantilado (1667), col. National Gallery of Art de Washington.

No parece fácil que los paisajes de marinas holandeses hayan influido en los paisajes de Miró de fondo azul con unos pocos elementos, pero es interesante la analogía formal de Bañista (1924) [DL 104] con el cuadro de Ludolf Bakhuyzen Barcos en peligro ante un acantilado (1667), de col. National Gallery of Art de Washington [Slive. Dutch Painting 1600 - 1800. 1995: fig. 303, p. 223.], en su oleaje en la parte inferior, los palos y las banderas mecidos por el viento, la luz que proviene del rincón superior izquierdo. Es claro que Miró habría hecho una gran transformación y simplificación. ¿Pero no era ése justamente su juego surrealista?

Los holandeses Willem Buytewech (c. 1591-1624) y Dirck Hals (1591-1656, hermano de Franz Hals), cultivan un género llamado de “compañía feliz” (Merry Company), con una mujer y un perro como motivos repetidos, en contextos de comer, beber, tocar música, flirtear... en espacios bien definidos. [Kahr, M. M. Dutch Painting in the Seventeenth Century. 1978: 49.] El tema lo rescata Miró en su serie de Interiores holandeses de 1928, que también pudo apropiarse del género de escenas de visita del médico, de interiores y de burdel del holandés Frans van Mieris el Viejo (Leiden, 1635-1681) o su vecino de la misma Leiden, Jan Steen, ya visto.

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Frans van Mieris el Viejo. El burdel. Reprod. Kahr, M. M. Dutch Painting in the Seventeenth Century. 1978: 178 y 180, fig. 140, p. 180.

El pintor de Rotterdam, Hendrick Martensz de Sorgh ofrece a Miró el tema principal para uno de sus Interiores holandeses en la pintura sobre panel El tocador de laúd (1661) (51,5 x 38,5), col. Rijksmuseum de Ámsterdam. Haak explica que sus interiores y bodegones siguen la tendencia de la tradición de Rotterdam, pero busca nuevos temas como la escena cotidiana de El tocador de laúd, que refleja la influencia de las escuelas de Delft y Leiden, y escenas de mercado (lo que podría ser un lejano paralelo a La patata de Miró). [Haak. The Golden Age. Dutch Painters of the Seventeenth Century. 1984: comentario de El tocador de laúd en 410, fig. 888, p. 410.]

El flamenco Hendriek Andriesz (Amberes, 1607-Zelanda, 1655), con pinturas de bodegones y vanitas, como un ejemplo entre muchos de las fuentes tradicionales de inspiración de los bodegones de Miró y de la serie del fumador: florero y calavera en óleo sobre tela Vanitas (75 x 72), de Solingen, K. J. Müllenmeister [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 26.]; calavera, máscara, bola del mundo, espada, reloj y florero en óleo sobre tela Bodegón con máscara (48 x 43), de Ashmolean Museum de Oxford [op. cit. 27.]; calavera, pipa, lámpara y florero en óleo sobre tela Vanitas (49 x 37), de Museum voor Schone Kunsten de Gante [op. cit. 28.]; pipa y lámpara en óleo sobre panel Bodegón con pipa y otros instrumentos de fumador (29, 3 x 29,8) de David Koetser Gallery de Zúrich [op. cit. 86.].

El flamenco Peter Boel (Amberes, 1622-París, 1674), con el motivo del loro que observa en el óleo sobre tela Bodegón con loro (90 x 123), de Galerie Ligenauber de Dusseldorf [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 113.].
El flamenco Philips Brueghel (Amberes, 1635-d. 1662), con el pescado del óleo sobre tela Bodegón con pescado y fruta (88 x 115) de col. Sotheby’s (12-XII-1984, lote 84) [op. cit. 202].

Samuel van Hoogstraten. Bodegón con toalla: trampantojo (1655). Óleo sobre tela. Col. Akademie der Bildenden Künste, Viena.


Samuel van Hoogstraten. Bodegón (c. 1666-1668). Óleo sobre tela. Col. Johnny van Haeften Ltd., Londres.

Samuel van Hoogstraten (1627-1678), un bodegonista holandés discípulo de Rembrandt, que trabaja el género de trampantojo con objetos (paños, una nota) colgados en Bodegón, y que influiría en Miro con el motivo de un ventanuco cerrado con una portezuela de madera; un tema que sería muy popular en el siglo XIX en los EE UU. [Kahr, M. M. Dutch Painting in the Seventeenth Century. 1978: 166; Bodegón en fig. 132, p. 167.]

Franz Cuick van Myerhop. Bodegón con aves (s/f). Óleo sobre tela (120 x 93). Col. Stadhuis, Brujas.

El flamenco Franz van Cuick van Myerhop (¿Brujas?, c. 1640-Gante, 1689), con el cuadro con dos pájaros colgando con cuerdas (que puede referenciar de la cuerda, la pluma y el pico/aguja de la serie de collages Bailarina española de 1928) del óleo sobre tela Bodegón con aves (120 x 93), de Stadhuis de Brujas [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 319.] y el pescado, la tela y la canastilla de Bodegón con pescado (63 x 78), de Statens Museum for Kunst de Copenhague [op. cit. 320]. La relación de la serie mironiana de collages Bailarina española y estas obras la publiqué en un artículo [https://artcontemporanigeneral.blogspot.com.es/2011/06/los-collages-objetos-de-la-serie-de.html]

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Miró. Collage de serie Bailarina (1928).

Cornelis Gysbrechts. Caballete de pintor con pieza de fruta (c. 1668-1672).

El flamenco Cornelius Norbertus Gysbrechts (Amberes, c. 1640-Copenhague, 1675), con un tema relacionado con Bailarina española, representa una pluma de escribir y varios libritos y notas manuscritas, sobre el fondo de un estante acristalado de una librería privada, aparece en su óleo sobre tela Trampantojo con cuaderno de dibujo (Trompe l’oeil with sketchbook) (1665) (69 x 59) del Musée des Beaux-Arts de Rouen [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 517.].
Una pintura de Gysbrechts menos relacionada con Miró es el óleo sobre tela Trampantojo (Trompe l’oeil) (1664) (101,6 x 84,2) de Museum voor Schone Kunsten de Gante [op. cit. 518], en el que la ventana está medio cubierta por un velo, no hay pluma y sí unos pinceles. Gysbrechts pinta también alegorías de la pintura, con una paleta de pintor, pinceles y otros objetos en el óleo sobre tela Los atributos del pintor (1665) (130 x 106) del Musée des Beaux-Arts de Valenciennes [op. cit. 519], otra paleta e instrumentos en el óleo sobre tela Alegoría de la pintura (126 x 91), de col. privada [op. cit. 520], y la extraordinaria Paleta de pintor con bodegón (226 x 123), de col. Statens Museum for Konst de Copenhague [Haak. The Golden Age. Dutch Painters of the Seventeenth Century. 1984:  fig. 265 p, 132. Se la llama Trompe l’oeil Easel (Paleta trampantojo) en Brusati, Celeste. Natural Artifice and Material Values (144-157), en Franits (ed.). Looking at Seventeenth-Century Dutch Art. Realism reconsidered. 1997: fig. 59, p. 156.].

Melchior d’Hontecoeter pinta sobre un luminoso y detallista fondo de madera veteada un Gallo muerto (115,5 x 83) de col. Musées Royaux des Beaux-Arts de Bruselas [Haak. The Golden Age. Dutch Painters of the Seventeenth Century. 1984: fig. 267, p. 132. Comentario del subgénero en 131 y 133.], en lo que es una variación (las pinturas se llaman “deceivers” o “trompe-l’oeils”) del género de bodegón de aves colgadas. Jan Baptist Weenix pinta Ave colgando de un clavo (1650-1652) de col. Mauritshuis de La Haya [Slive. Dutch Painting 1600 - 1800. 1995: fig. 392, p. 289.], con otro fondo monocromo y las plumas extendidas. El motivo de la pluma sobre un fondo plano relleno de objetos (un collage con medallas, dibujos, cintas, un grabado…) reaparece en el discípulo de Gysbrechts, el flamenco Hughes de le Motte (activo c. 1685), que pinta el óleo sobre tela Trampantojo (1685) (62 x 87) del Musée des Beaux-Arts de Estrasburgo [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 875.].

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Jean François de le Motte. 

El influjo también llegaría de otro aparente discípulo de Gysbrechts, el también flamenco Jean François de le Motte (a. 1635-d. 1685), que pinta una alegoría de la pintura con paleta en el óleo sobre tela Vanitas con trampantojo (118,7 x 90,8) de Musée des Beaux-Arts de Dijon [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 876.] y el óleo sobre tela Trampantojo (1667) (76,5 x 54,5) del Musée des Beaux-Arts de Arras [op. cit. 877], con dos plumas, unas tijeras abiertas —como en Nord-Sud (1917) [DL 30]—, unas hojas de papel impresas y/o manuscritas, apretadas por una regleta negra que surca de arriba abajo el cuadro, sobre un fondo que imita un panel de madera, y todo ello tiene sorprendentes afinidades con el collage Bailarina española I (1928).

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Collier.  Trampantojo (c. 1695-1700).
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Collier.  Trampantojo (c. 1695-1700).

El tema reaparece en numerosas obras de un especialista holandés, Evert Collier (c. 1640/60-1708),  Trampantojo (c. 1695-1700), con un peine, lápiz, pluma, cartas… sobre dos planchas de madera veteadas, que podría pasar por un collage vanguardista. [Collier. Trampantojo, Trompe l’oeil painting o Newspapers, Letters and Writing Implements on a Wooden Board (c. 1695-1700). Reprod. Whitford. Understanding Abstract Art. 1987: 66. Le llama Edward Collier (1663-1706).]

El flamenco Jacob van Huldonck (Amberes, 1582-1647) pinta el óleo sobre panel Bodegón con uvas y ciruelas en una canasta (70 x 87,5) de lote Christie’s de Londres (4-X-1967) [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 630.], que se relaciona con el Bodegón con uvas (1920) [DL 73] y el óleo sobre panel Desayuno (Breakfast) (48,5 x 64,5) de Rijksmuseum Twenthe de Enschede [op. cit. 630.], cuyo pescado sobre un plato en primer plano sobre la mesa que se relaciona con el pescado en posición invertida de La mesa (Bodegón con conejo) (1920) [DL 74].

Las pinturas de Miró sobre cuadros pompier con el tema del agua podrían tener ue relación con los paisajes flamencos y holandeses con agua, en los que se basan esos mismos pompiers, como o en los muy conocidos de Peter Paul Rubens (Siegen, 1577-Amberes, 1640), como el óleo sobre tela Paisaje a la luz de la luna (c. 1637) (63,5 x 89) del Courtauld Institute de Londres [Belkin, Kristin Lohse. Rubens. 1998: 311.] —un Rubens reinterpretado a menudo en el arte contemporáneo, entre otros por Chirico, Pollock, Lucian Freud, Anthony Caro o Rauschenberg—o epígonos como el flamenco Willem van Siberecht (activo c. 1666), aunque en este caso están henchidas de campesinos y animales, al contrario de los casi deshumanizados paisajes que Miró escoge u otro flamenco, Willem van Oost (Brujas, 1651-1686) en el monumental óleo sobre tela Santo Domingo en un bosque junto al río (254 x 197) del Groeningemuseum de Brujas [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 916.]. O los numerosos paisajes acuáticos de los holandeses Jan van Goyen (1596-1656), Aert van der Neer (c. 1604-1677), Salomon van Ruysdael (c. 1600-1670) o su sobrino Jacob van Ruysdael (c. 1628-1682), cuyo influjo corre hasta Gainsborough y la Escuela de Barbizon.


El tema del pescado sobre un plato aparece en muchos bodegonistas, como el flamenco Pieter van Plas (Alkmaar, c. 1595-¿Bruselas?, d. 1650), con su óleo sobre tela Bodegón (59,5 85,5) del Rheinisches Landesmuseum [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 969.], en que hay también trozos de carne, pan, vegetales (dos cebollas) y una jarra, o en el flamenco Jeremias van Winghe (Bruselas, 1578-Frankfurt, 1645), en su óleo sobre tela Escena de cocina (1613) (116,5 x 146) de Historisches Museum de Frankfurt [De Maere; Wabbes. Illustrated Dictionary of 17th Century Flemish Painters. 1994: 1.291], con una mesa en la que destaca el pescado sobre un plato en primer plano a la derecha, un pato en el lugar a la izquierda del conejo en Miró, vegetales en segundo plano como en Miró y un hombre (¿el gallo?) a la derecha de la mesa, que intenta seducir con una moneda a una joven (¿el botijo?) que mira la moneda con interés.